• Sara Manzano

TU TIEMPO, INVESTIGADOR@, NO ES ORO, ES OXÍGENO


Seguro que has escuchado la frase “el tiempo es oro”, pero para un investigador@, yo diría que es incluso más valioso, diría que “su tiempo es oxígeno”.


Sin conocer tu caso en concreto, me arriesgaré a poner sobre la mesa las tareas que tienes que afrontar cuando escribes un proyecto, ya sea del ámbito regional, nacional o internacional, estas tareas son: TODAS.


Aunque en teoría cuentas con un grupo de trabajo que te apoyará, la realidad es que probablemente seas tú y sólo tú quien:


  • Revise los requisitos de la convocatoria y los plazos de presentación.

  • Complete los datos de la solicitud. ¡ojo! Cuantas veces lo que a priori es una tarea tan fácil como pedir indicadores y datos concretos al responsable de turno de tu grupo o entidad, se traduce en un proyecto en sí mismo de búsqueda y recolección de información que se alarga durante semanas.

  • Plantee y describa las tareas a desarrollar y sus plazos.

  • Busque socios o consorcios en formación.

  • Escriba el perfil de la entidad o grupo de investigación.

  • Asigne el presupuesto, maquete el documento, envíe la documentación…

Y un largo etcétera que hará que te conviertas en toda una micro-empresa, serás el coordinador, el comercial, el economista, el diseñador gráfico y por supuesto, el investigador que aporta el conocimiento.


¡Cuántas empresas habrá con menos roles que los que tú asumes!


Para desarrollar una propuesta europea de calidad, con posibilidades de ser financiada, dar todos estos pasos conlleva entre 4 y 6 meses.


Con todo esto, no estoy diciendo, ni mucho menos, que te olvides de solicitar proyectos de I+D+i. Todo lo contrario. Estoy segura de que si has llegado hasta aquí, es porque no te han regalado nada en tu carrera investigadora y tienes sobradas capacidades para tener éxito solicitando proyectos internacionales, pero mi consejo es: APLICA LA LÓGICA.


Y en este caso, la lógica nos dice que antes de dedicar entre 4 y 6 meses de nuestro tiempo organizando y escribiendo, sería más sensato dedicar 2 o 3 días al análisis en detalle de las convocatorias para conocer nuestras posibilidades reales de éxito.


Déjame que te cuente un ejemplo para que veas mejor por donde voy.


La semana pasada, Estíbalitz, una investigadora con largo recorrido internacional, me contó, muy ilusionada, que desde la Oficina de Proyectos Europeos de la universidad con la que colabora le habían enviado una convocatoria. Creía que ésta encajaba a la perfección con el desarrollo de un prototipo de dispositivo biomédico que tenía en mente desde hacía tiempo. Pero no sólo eso, el director de su grupo había identificado otra que realmente tenía muy buena pinta. Y para cerrar el círculo de buena suerte, un colega investigador le había recomendado una tercera convocatoria donde él mismo había sido exitoso.


¡Guau! en un momento tenía delante varias posibilidades de encontrar financiación para sus ideas. Fue entonces cuando me pidió que le asesorara para conocer la mejor forma de organizar cada una de las propuestas, qué socios estratégicos incluía, presupuesto aproximado, etc. Porque, obviamente, la idea era participar en todas ellas. ¿Quién dejaría escapar oportunidades así estando el tema de la financiación en investigación en horas bajas?


Así que nos reunimos y comencé con lo que yo llamo “el primer barrido”, 3+1 preguntas simples que todo investigador debería responder antes de, ni siquiera, plantear la idea de proyecto para una convocatoria determinada.



Imágenes usadas en este post: pixabay.com


Primer barrido:


1. ¿Conoces el perfil del candidato exitoso de años pasados para esas mismas convocatorias? ¿Se parece al tuyo?


2. ¿Conoces el máximo de presupuesto que puedes solicitar y si te compensa con el tiempo que debes invertir?


3. ¿Conoces si son convocatorias que tienen asociadas redes europeas donde se realiza un networking previo? En caso de que así sea, ¿participas en ellas?


4. ¿Qué quieres obtener al presentarte a esta convocatoria? ¿crees que al acabar el proyecto habrás conseguido esos objetivos?


Puede ser que tengas dudas al responder la última pregunta, realmente es un añadido para asegurarte de que la convocatoria se alinea con lo que realmente quieres conseguir. Pero las tres primeras son preguntas “pasa-no pasa”, el “no” a una de ellas, claramente es un “no pasa”. O lo que es lo mismo, es mejor no preparar una propuesta para esa convocatoria porque el tiempo que invertirás es demasiado elevado en comparación con la probabilidad real de éxito.


En ningún caso veas esta decisión como algo negativo, más bien considera que estás ahorrando tiempo, esfuerzo y, sobre todo, conservando tu valiosa energía, para invertirlo en otra oportunidad donde tengas muchas más posibilidades.


Se tiende a pensar que cuando alguien te envía el texto de la convocatoria es porque la conoce mejor que tú y sabe que encajas perfectamente y tienes posibilidades de éxito. La realidad suele ser otra muy distinta, la persona que ha identificado la convocatoria ha leído en “diagonal” el texto y ha encontrado dos o tres palabras que encajan con tu línea de investigación, nada más.


Consejo: no des por supuesto que cuando una convocatoria llega a tus manos es una oportunidad de oro que no puedes dejar escapar. En ocasiones puede conllevar una enorme pérdida de tiempo que te aparte de otras oportunidades en las que tu perfil y experiencia sí que encajarían. Analízalas en detalle y prioriza cuál te conviene más según tu caso.


Cuéntame cuál es tu caso, ¿tienes en mente alguna propuesta y no sabes si te conviene? te dejo mi dirección de email para que sepas dónde encontrarme: info@saramanzano.eu


Un abrazo y ¡nos vemos en el camino!


Sara



Zaragoza | España.

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