• Sara Manzano

PARTE I. AMÉRICA LATINA Y EUROPA, NUEVOS HORIZONTES DE PARA LA I+D+i

Actualizado: may 1

Hoy en día es frecuente hablar de innovación y de lo trascendental que es integrarla en nuestras instituciones. Tanto si trabajas en una gran multinacional como si eres investigador de un departamento en universidad, invertir en I+D+i puede incrementar considerablemente el valor añadido de tu oferta y ganar competitividad. Con esto conseguiremos: identificar un hueco en el mercado y lograr que tu producto o servicio no se quede obsoleto.


Parece pues una premisa mayoritariamente aceptada el que ninguna entidad debería tener motivos para no innovar. Como toda premisa, debemos enfrentarla con la realidad para saber si funciona como esperamos. Y en este caso, ¡las estadísticas la desmontan en el primer asalto!


Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España casi un 35% de las empresas no innovan. Y en lo que se refiere a América Latina, las empresas introducen productos nuevos a un ritmo menor que sus contrapartes en otras regiones en desarrollo según los datos recogidos por el Banco Mundial. De hecho, en Ecuador, Jamaica, México y Venezuela, la tasa de desarrollo de productos es menos de la mitad que la de Tailandia o Macedonia.



Esto se refleja en el Índice Mundial de la Innovación de 2018. Cada año la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la Universidad Cornell y el Institut Européen d'Administration des Affaires, INSEAD, ofrecen un ranking de las capacidades y el desempeño de las economías de todo el mundo en el ámbito de la innovación. De los 126 países analizados, España ocupa el puesto 28, siendo el primer país de habla hispana del ranking. En el puesto 47 encontramos a Chile, en el 54 a Costa Rica seguido por México en el puesto 56. En ningún caso, un país de habla hispana se encuentra posicionado en el TOP 10 de innovadores. Esto afecta directamente a otro tipo de organizaciones como universidades, centros de investigación o fundaciones para el desarrollo de la I+D+i.

Entonces, si tenemos tan claras las bondades de innovar, ¿qué nos frena? ¿Cuáles son los factores que dificultan la innovación o qué influye en la decisión de no innovar? ¿Por qué no la incorporamos realmente en nuestro tejido empresarial e institucional?


Los análisis del INE de 2018 señalan como principal causa el factor de coste. Lo cierto es que tras la última crisis económica esto no es ninguna sorpresa. La mayoría de las instituciones reconocen no tener los suficientes fondos o una falta de financiación de fuentes externas como motivo cardinal para no invertir en I+D+i.

La crisis, como todo huracán económico hizo tambalear los pilares de grandes multinacionales, PYME y centros tecnológicos. Pero por el contrario, como toda buena crisis, también trajo vientos de cambio. Demostró, entre otras cosas, la importancia de desarrollar nuevos instrumentos y estrategias de creación de valor para potenciar el desarrollo económico de Latino América y España. Una de las herramientas que mayor impacto positivo generó en ambos ámbitos geográficos fue la generación de iniciativas y programas de financiación de la I+D+i en cooperación Latinoamérica – Unión Europea.


Fuente de imágenes: pixabay


¿Conoces estos programas e iniciativas de financiación de la I+D+i para entidades latinoamericanas? ¿Te gustaría explorar otras opciones de financiación para tus proyectos de I+D en colaboración con países de la Unión Europea? ¿Estás pensando en crear una red de colaboradores internacional que te permita ampliar tu campo de acción?


Escríbeme a info@saramanzano.eu y cuéntame cuál es tu caso.


Zaragoza | España.

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